El Camino
de Santiago
Patrimonio
de la Humanidad
The
Way of Saint James
The World’s Heritage
El
Camino a Santiago de Compostela es una legendaria senda que llevaba hacia el
fin del Mundo, el Finis Terrae. Hace mucho
tiempo en época celta era una ruta sagrada que partiendo del este se dirigía hacia
el oeste y se llegaba al final de la tierra conocida; de la misma forma que el sol que seguía su curso de este a oeste. Así, de
forma alegórica se convirtió en la senda de la vida, en un Camino para iniciarse en una transformación. El Sol parecía nacer por el este y morir en el oeste hundiéndose en el océano. El Camino era una metamorfosis personal, para nacer y morir metafóricamente
caminando de este a oeste como el astro rey, hasta llegar al fin del mundo conocido por los
antiguos. Morir y renacer a una nueva de vida de forma simbólica caminando.
Aquel
antiguo Camino al Finis Terrae, se transmudó en el Camino de Santiago. Durante la
Edad Media se partía desde Francia para
llegar a la tumba del Apóstol Santiago y andando el tiempo fue una ruta con mucha importancia por su intercambio de valores, cultura, ideas, y un motor económico
fundamental para los diversos Reinos de la península.
Los
nuevos conceptos de arquitectura y las ideas de arte se extendieron por todo el
Camino, floreciendo estilos y comunicando ideas entre los seres humanos.
Una de las expresiones que se realizaban en el Camino era de forma simbólica. Revisaremos algunos de los símbolos conocidos y que han permanecido hasta nuestros días. Uno de los más interesantes es el del laberinto.
El laberinto.
Simbología del laberinto.
Si pensamos que el ser humano es un peregrino durante su vida o que la vida es una peregrinación, el camino de la vida la podemos imaginar como un laberinto. El inicio del laberinto es cuando nacemos y el final o salida del laberinto al morir. Por lo tanto peregrinamos en el laberinto de la vida. El objetivo de un laberinto es llegar al centro, y el objetivo de la vida es llegar al centro de la conciencia y el conocimiento. Partimos ignorantes cuando nacemos y al caminar por la vida se intenta llegar al conocimiento, a nuestro centro interior, nuestro verdadero Yo. Visto de otro modo es dejar el egoísmo para llegar al altruismo de una conciencia mayor.
Simbología de la concha de peregrino.
Para la cultura celta las ocas eran mensajeros del otro mundo.
Una de las expresiones que se realizaban en el Camino era de forma simbólica. Revisaremos algunos de los símbolos conocidos y que han permanecido hasta nuestros días. Uno de los más interesantes es el del laberinto.
El laberinto.
Simbología del laberinto.
Si pensamos que el ser humano es un peregrino durante su vida o que la vida es una peregrinación, el camino de la vida la podemos imaginar como un laberinto. El inicio del laberinto es cuando nacemos y el final o salida del laberinto al morir. Por lo tanto peregrinamos en el laberinto de la vida. El objetivo de un laberinto es llegar al centro, y el objetivo de la vida es llegar al centro de la conciencia y el conocimiento. Partimos ignorantes cuando nacemos y al caminar por la vida se intenta llegar al conocimiento, a nuestro centro interior, nuestro verdadero Yo. Visto de otro modo es dejar el egoísmo para llegar al altruismo de una conciencia mayor.
El peregrino cuando llega al
centro del laberinto, “muere” de forma metafórica; pero muere su ego-ísmo y “renace”, “resucita”
a una nueva vida libre del ego. Es la Gran Lección
que debe aprender el peregrino en el laberinto, cuando viaja a su propio
centro. Ha llegado al conocimiento, pero es el Conocimiento Supremo del
laberinto de la vida. La reducción de toda la
diversidad y la percepción de una Unidad. Dicho de otro modo, se puede
ver la vida de forma egoísta, donde nosotros somos una parte sin relación con
los demás; o desde un punto de vista opuesto, vernos a nosotros mismos
relacionados con todos los que nos rodean formando una gran Unidad. Las partes
son un Uno mayor. Una única pieza del rompecabezas es imposible que forme el
puzzle. Para construir un puzzle cada pieza tiene que asumir que es parte de un
Todo y cada pieza plana debe servir a la multiplicidad. Una única pieza de
puzzle egoísta nunca completará el gran puzzle. La lección es ver la unidad en
la diversidad. “Todo en todos”.
Ese conocimiento se puede hacer por vía de la mirada hacia el interior (introspección). Otra forma era recorrer un laberinto físico en las catedrales góticas como en la Catedral de Chartres; y también se podía hacer una peregrinación por un Camino Sagrado como el Camino de Santiago de Compostela.
Cuando el peregrino inicia su viaje es su nacimiento, su entrada en el laberinto del Camino. Cuando llega a Santiago es su meta, el encuentro de uno mismo durante la peregrinación, la búsqueda de su centro interno, su conciencia. Y la llegada a Finisterre es el final del Camino, una muerte metafórica, a un estado de conciencia mayor. Durante todo el recorrido del laberinto del Camino, el peregrino se transforma. El Camino ha servido de catalizador. Las experiencias vitales que van sucediéndose a lo largo de la vida y hacen crecer, madurar,... se aceleran al realizar el Camino, por consiguiente se accede a una conciencia mayor de forma más rápida.
El Camino puede ayudar a ser: solidario, sacrificado, respetuoso, compasivo, silencioso, tolerante, perseverante, frugal, humilde, misericordioso, paciente, confiado, consciente... aquellas lecciones que debemos aprender a lo largo de toda una vida. Una experiencia vital única.
El Camino de Santiago en la península Ibérica parte del este y se acaba en el oeste. El caminante cuando inicia las etapas observa como le acompaña el sol desde el comienzo cuando nace por el este, y finaliza la etapa caminando hacia el oeste, como el rey sol.
Nace con el sol y muere como el sol de forma alegórica, para renacer a un nuevo día, o dicho de otro modo a otro estado de conciencia mayor.
La concha de peregrino.
La concha de peregrino.
Simbología de la concha de peregrino.
La concha o vieira es uno de los emblemas más universales y
utilizados del peregrino y del Camino de Santiago.
Se llama también:
Venerea
Vieira
Via
Por su forma y por la estructura de este peculiar molusco recuerda
los órganos sexuales femeninos, la vulva femenina. Del latín vulvae y de aquí también vieira. Su
parecido es tan análogo a los órganos femeninos externos que la
similitud se asoció con la mujer. Por lo tanto es un símbolo
antiquísimo y pagano, es decir, no cristiano.
Desde la antigüedad se le asoció a la femineidad. Es el atributo
con el que puede aparecer representada la diosa griega Afrodita o la
idéntica romana Venus. Célebre es la representación pictórica de
Filippo Botticelli, el Nacimiento de Venus, que se encuentra en la
Galería de los Ufficci de Florencia. Venus está encima de una
concha invertida pues acaba de nacer. De aquí viene, el ombligo de
Venus, el monte de Venus,… esas partes tan características de la
anatomía femenina. En todo el arte griego y romano la diosa del Amor
Afrodita o Venus puede llevar una concha como símbolo.
Como es un símbolo del principio femenino, se asocia a todo aquello
que pueda dar la vida, como el agua. Por ese motivo en muchas
iglesias encontramos como pila bautismal una gigantesca concha, o una
pila en piedra labrada con forma de concha. También se bautizan a
los niños derramando agua sobre sus cabecitas con una concha.
Por herencia de simbología observaremos que en el Camino de Santiago
la concha también se asocia a la Virgen María; como principio
femenino que es también la Virgen. Encima de las imágenes de la
Virgen a veces se sitúa la concha con una valva invertida. Como
ocurre en la portada de la catedral del Logroño y otras iglesias que
hay una concha invertida que representan la Virgen, en Asunción o
Concepción.
El cristianismo acogió los antiguos símbolos de los
paganos. Adoptó el emblema de la diosas Venus para la Virgen
María. Bueno,… en definitiva ambas representan el principio de
fertilidad que hay en la naturaleza. La fuerza de la fecundidad
natural, simbolizada con una concha cuyos seres vivos tiene la forma de
vulva de mujer.
Las estrías que convergen en un punto de la valva pueden connotar la
diversidad que es unidad (Todo es uno); o todos los Caminos que
convergen en un único punto Santiago de Compostela. Todos los
senderos convergiendo en el punto único de la unidad, el principio y
el fin, como Finisterre. Igual que todas las líneas convergen en un
punto de la concha. Por ese motivo es un logotipo del camino de
Santiago, hay que andar con la dirección de la concha que apunta a
Santiago.
Otras relaciones simbólicas son:
Parece una mano abierta.
Emblema de la buena suerte en el budismo.
Suerte, próspero viaje.
Cuando los peregrinos llegaban a Finisterre, al océano Atlántico
las encontraban por todas partes; por ese motivo era una señal de
haber llegado al fin del mundo y la traían como recuerdo del viaje.
Pero con el paso del tiempo se llegó es ya inseparable como símbolo
del peregrino que hace el camino, tanto si va, como si viene.
El Camino te llama, eso es buena señal.
La oca.
La oca, el Camino y el
peregrino
El juego de la oca.
La oca, el juego de la oca y el Camino de Santiago están unidos.
Camino y juego, juego y camino pueden ser o son guías de
espiritualidad y autorealización.
Las aves en la antigüedad han sido mensajeros, dioses y oráculos.
La oca, los patos, ánsares, gansos y cisnes, dominan tres medios de
la naturaleza: el aire, el agua y la tierra, por este motivo se han
considerado sagrados, además como aves son intermediarios y
mensajeros de los dioses.
Los gansos tienen la costumbre de regresar al mismo lugar en sus
migraciones signo de sabiduría. Intermediarios entre el cielo y la
tierra o el mundo terrenal y el espiritual para las antiguas
civilizaciones de China y Egipto.
En Egipto Antiguo, la oca era sagrada y se asociaba al sol al nacer
del huevo cósmico, recordemos las ocas del Medium. Ave que
representaba el nacimiento y la muerte, el principio y el fin. Cuando
había un nuevo faraón se hacían volar cuatro gansos en las cuatro
direcciones cardinales
Las ocas con sus graznidos avisaban de la presencia de intrusos en
casas y lugares emblemáticos, como las ocas del capitolio en Roma.
Los gansos guardaban el templo de Juno y avisaban de los presencia de
extraños. Estas aves fueron símbolos de la sabiduría.
Para la cultura celta las ocas eran mensajeros del otro mundo.
Las migraciones de las ocas seguían la ruta del Camino de Santiago, ruta de las estrellas o Vía Láctea.
La pata de la oca forma un triángulo con tres líneas que recordaba
al tridente que llevaba el dios de los mares Poseidón, y dos patas
de oca invertidas y unidas por el vértice recuerdan el Crismón que
aparece en las portadas de iglesias en el Camino de Santiago.
Los canteros en las piedras de las construcciones realizaban las
marcas con un símbolo que recordaba la pata de la oca.
El rico simbolismo de estas aves anátidas, se representó en un
juego antiquísimo como es el juego de la oca.
Las 63 casillas del juego de la oca simbolizan los días de ida y
vuelta del Camino Jacobeo. Las casillas de ida son de la 1 a la 32, y
las casillas de vuelta son de la 33 a la 63. Si volvemos a empezar y
contamos el 1 tendríamos 63 + 1 = 64 casillas.
La concha del Nautilus también tiene 63 espacios vacíos en espiral
que utiliza este animal para “caminar” o navegar por los mares.
Cada casilla puede tener una interpretación de un lugar
significativo del Camino y un significado con la experiencia vital
de los seres humanos en su Camino por la vida que permiten una
meditación que conduce a una autorealización. En definitiva un
camio de perfeccionamiento y crecimiento.
Filosofía del juego de la
oca.
Interpretación de las casillas, números y dibujos.
Oca.
Lugares seguros. Salvoconducto.
Puente
Unión vida-muerte. Humano – divino. Material- espiritual.
Paso a u nivel superior de conciencia.
Posada.
Descanso.
Introspección.
Pozo.
Útero de la vida.
Agua elemento de purificación y beneficioso.
Laberinto.
Superación de las pruebas.
Camino de la vida hasta llegar al centro, que es la esencia del Yo.
Cárcel.
Pérdida de la libertad.
Ascensión mística del alma al liberarse de la cárcel corporal.
Dados.
Fortuna de la vida, que puede ser buena o mala.
Muerte. Calavera.
Inicio del juego otra vez.
Resurrección. Comenzar la partida.
Revisar y enmendar los errores cometidos en el juego, la vida o el
Camino
Volver al principio del juego.
Jardín de la Oca.
Final de la partida.
Centro de la espiral o laberinto.
¡Ultreia!
El Exagrama
El Exagrama
La simbología del exagrama.
El exagrama es una estrella
con forma de dos triángulos equiláteros invertidos y entrelazados.
Su diseño tiene un rico simbolismo que es el sigüiente:
El triángulo con el vértice
hacia arriba simboliza la divinidad, apunta al cielo.
El triángulo con el vértice
hacia abajo simboliza la materia, apunta al suelo.
Su interpretación corresponde
a la síntesis del Universo Total, la unión del macrocosmos y el
microcosmos, que relaciona el mundo material unido el espiritual y la
sabiduría divina.
El exagrama ha sido un símbolo
ancestral, que aparece en el Jatam Sholomo del judaismo, la célebre
estrella de David; en el Khatam Suleiman del islam, y tiene una
relación con la unión de opuestos y complementarios; similar a el yin yang del taoismo, la conciliación de
los aspectos opuestos. También se relaciona con las seis
direcciones universales: norte, sur, este, oeste, arriba y abajo, es
decir, la síntesis geométrica del espacio y el tiempo.
La estrella de seis puntas
está relacionada con el hinduismo. Es una estrella que
podemos encontrarla en la arquitecturade India y en Asia.
El diseño oriental es llamado Shri Yantra, que corresponde al diseño gráfico de
un mantra. El mantra es una palabra que repetida varias veces tiene
como objetivo liberar a la mente del pensamiento y conducirla a un
estado de profunda concentración. Los triángulos hacia abajo del
Shri Yantra simbolizan el principio femenino, los triángulo hacia
arriba corresponden al principio masculino. La conexión de ambos
triángulos simbolizan la Creación. El punto central o bindú es el
origen, fuente o semilla, que es el origen de todo; la unidad
indivisible. Así es posible apreciar la relación de simbologías en partes tan distantes del mundo.
El exagrama se ha utilizado como amuleto
mágico, protector de la mala suerte, símbolo del alma humana y del
equilibrio.
Desglosando los dos triángulos
por separado su múltiple simbología sería la siguiente:
El triángulo con el vértice
hacia arriba evoca: el macrocosmos, cielo, divinidad, masculino,
fuego, inspiración, espíritu, invisible, lingam, pirámide,
montaña.
El triángulo con el vértice
hacia abajo tiene como simbolismo: el microcosmos, tierra, materia,
femenino, agua, espiración, visible, yoni, gruta, cueva.
La fusión de los dos
triángulos tiene la siguiente interpretación: Universo Total,
espacio y tiempo, siete metales, siete planetas, seis direcciones del
espacio universales, fertilidad y la creación de la vida.
El centro de los dos
triángulos simboliza: el centro del mundo, el centro del tiempo, el
motor inmóvil, la eternidad.
A lo largo del Camino de Santiago
es posible ver exagramas en la Catedral de Lleida, Burgos, Valencia,...y en otras iglesias del Camino.
El Crismón
La rueda cósmica
Por efecto de una ilusión
pensamos que la tierra está inmóvil y que el sol gira alrededor de
la tierra. Gracias a Aristarco y a Copérnico sabemos que es la tierra la que gira alrededor del sol. A pesar de ello vemos al sol y
la luna deambular por las constelaciones del cielo nocturno y
“descansar” en ellas a lo largo del año. Hay 12 lunas
llenas en un año, y “camina” en 12 constelaciones del
cielo, el zodíaco. Esta apreciación permitió a los antiguos observadores del cosmos imaginar una gran rueda celeste por donde “camina” el sol
y la luna. El divino Sol deambula por las 12 constelaciones del
zodíaco y la luna completa una luna llena en cada constelación una
vez al mes. La gran rueda celeste que es el zodíaco se dividió en
cuatro partes, donde se suceden cuatro estaciones (primavera, verano,
otoño e invierno) y donde se producen cuatro fenómenos astronómicos
relevantes como los dos solsticios de verano e invierno y los dos
equinoccios de primavera y otoño.
Los observadores de la antigüedad
las llamaron puertas solsticiales porque por ellas entra cada
estación.
De una forma gráfica se podía
hacer un dibujo de esa gran rueda cósmica, así como una
circunferencia partida por un diámetro que simbolizaba eje
equinoccial que delimitaba los puntos este y oeste. Un gran diámetro
que era la proyección en un plano del eje polar norte – sur; y una
indescifrable X que su significado se perdió en las oscuridades del
paso del tiempo que representaba por donde salía el sol y se
ocultaba en el solsticio del verano y por donde salía y se ocultaba
el sol en el solsticio de invierno.
Estos valores eternos quedaron
como un signo gráfico representado por un circulo con don diámetros
perpendiculares y unas aspas con forma de X que pasaban por el
centro. Una abstracción gráfica que representaba la gran rueda
cósmica que hay en el cielo; un diagrama del movimiento cíclico del
Sol, o del espacio y el tiempo.
Con el advenimiento del
cristianismo esta rueda se asoció con Cristo, y se añadió la X y
la P, que ahora llamamos el Crismón. De los doce signos del zodíaco
por donde pasaba el Dios – Sol se reconocieron en ellos los doce
apóstoles.
En las portadas de las iglesias románicas del Camino de
Santiago como: Jaca, Cirauqui,.. se esculpió la proyección plana de
una gran verdad que está en los Cielos.
Buscar en el exterior “real”
aquello que no se tiene en el interior es ir-real.
¡Buen Camino!










































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