lunes, 25 de julio de 2016



 El Camino de Santiago
Patrimonio de la Humanidad

The Way of Saint James
The  World’s Heritage







El Camino a Santiago de Compostela es una legendaria senda que llevaba hacia el fin del Mundo, el Finis Terrae. Hace mucho tiempo en época celta era una ruta sagrada que partiendo del este se dirigía hacia el oeste y se llegaba al final de la tierra conocida; de la misma forma que el sol que seguía su curso de este a oeste. Así, de forma alegórica se convirtió en la senda de la vida, en un Camino para iniciarse en una transformación. El Sol parecía nacer por el este y morir en el oeste hundiéndose en el océano. El Camino era una metamorfosis personal, para nacer y morir metafóricamente caminando de este a oeste como el astro rey, hasta llegar al fin del mundo conocido por los antiguos. Morir y renacer a una nueva de vida de forma simbólica caminando.




Aquel antiguo Camino al Finis Terrae, se transmudó en el Camino de Santiago. Durante la Edad Media se partía desde Francia para llegar a la tumba del Apóstol Santiago y andando el tiempo fue una ruta con mucha importancia por su intercambio de valores, cultura, ideas, y un motor económico fundamental para los diversos Reinos de la península.




Los nuevos conceptos de arquitectura y las ideas de arte se extendieron por todo el Camino, floreciendo estilos y comunicando ideas entre los seres humanos.

Una de las expresiones que se realizaban en el Camino era de forma simbólica. Revisaremos algunos de los símbolos conocidos y que han permanecido hasta nuestros días. Uno de los más interesantes es el del laberinto.




El laberinto.

Simbología del laberinto.

Si pensamos que el ser humano es un peregrino durante su vida o que la vida es una peregrinación, el camino de la vida la podemos imaginar como un laberinto. El inicio del laberinto es cuando nacemos y el final o salida del laberinto al morir. Por lo tanto peregrinamos en el laberinto de la vida. El objetivo de un laberinto es llegar al centro, y el objetivo de la vida es llegar al centro de la conciencia y el conocimiento. Partimos ignorantes cuando  nacemos y al caminar por la vida se intenta llegar al conocimiento, a nuestro centro interior, nuestro verdadero Yo. Visto de otro modo es dejar el egoísmo para llegar al altruismo de una conciencia mayor.


El peregrino cuando llega al centro del laberinto, “muere” de forma metafórica; pero muere su ego-ísmo y “renace”, “resucita” a una nueva vida libre del ego. Es la Gran Lección que debe aprender el peregrino en el laberinto, cuando viaja a su propio centro. Ha llegado al conocimiento, pero es el Conocimiento Supremo del laberinto de la vida. La reducción de toda la diversidad y la percepción de una Unidad. Dicho de otro modo, se puede ver la vida de forma egoísta, donde nosotros somos una parte sin relación con los demás; o desde un punto de vista opuesto, vernos a nosotros mismos relacionados con todos los que nos rodean formando una gran Unidad. Las partes son un Uno mayor. Una única pieza del rompecabezas es imposible que forme el puzzle. Para construir un puzzle cada pieza tiene que asumir que es parte de un Todo y cada pieza plana debe servir a la multiplicidad. Una única pieza de puzzle egoísta nunca completará el gran puzzle. La lección es ver la unidad en la diversidad. “Todo en todos”.




Ese conocimiento se puede hacer por vía de la mirada hacia el interior (introspección). Otra forma era recorrer un laberinto físico en las catedrales góticas como en la Catedral de Chartres; y también se podía hacer una peregrinación por un Camino Sagrado como el Camino de Santiago de Compostela. 




Cuando el peregrino inicia su viaje es su nacimiento, su entrada en el laberinto del Camino. Cuando llega a Santiago es su meta, el encuentro de uno mismo durante la peregrinación, la búsqueda de su centro interno, su conciencia. Y la llegada a Finisterre es el final del Camino, una muerte metafórica, a un estado de conciencia mayor. Durante todo el recorrido del laberinto del Camino, el peregrino se transforma. El Camino ha servido de catalizador. Las experiencias vitales que van sucediéndose a lo largo de la vida y hacen crecer, madurar,... se aceleran al realizar el Camino, por consiguiente se accede a una conciencia mayor de forma más rápida. 
El Camino puede ayudar a ser: solidario, sacrificado, respetuoso, compasivo, silencioso, tolerante, perseverante, frugal, humilde, misericordioso, paciente, confiado, consciente... aquellas lecciones que debemos aprender a lo largo de toda una vida. Una experiencia vital única.




El Camino de Santiago en la península Ibérica parte del este y se acaba en el oeste. El caminante cuando inicia las etapas observa como le acompaña el sol desde el comienzo cuando nace por el este, y finaliza la etapa caminando hacia el oeste, como el rey sol.
Nace con el sol y muere como el sol de forma alegórica, para renacer a un nuevo día, o dicho de otro modo a otro estado de conciencia mayor.




La concha de peregrino.

Simbología de la concha de peregrino.

La concha o vieira es uno de los emblemas más universales y utilizados del peregrino y del Camino de Santiago.
Se llama también:
Venerea
Vieira
Via

Por su forma y por la estructura de este peculiar molusco recuerda los órganos sexuales femeninos, la vulva femenina. Del latín vulvae y de aquí también vieira. Su parecido es tan análogo a los órganos femeninos externos que la similitud se asoció con la mujer. Por lo tanto es un símbolo antiquísimo y pagano, es decir, no cristiano.


Desde la antigüedad se le asoció a la femineidad. Es el atributo con el que puede aparecer representada la diosa griega Afrodita o la idéntica romana Venus. Célebre es la representación pictórica de Filippo Botticelli, el Nacimiento de Venus, que se encuentra en la Galería de los Ufficci de Florencia. Venus está encima de una concha invertida pues acaba de nacer. De aquí viene, el ombligo de Venus, el monte de Venus,… esas partes tan características de la anatomía femenina. En todo el arte griego y romano la diosa del Amor Afrodita o Venus puede llevar una concha como símbolo.
Como es un símbolo del principio femenino, se asocia a todo aquello que pueda dar la vida, como el agua. Por ese motivo en muchas iglesias encontramos como pila bautismal una gigantesca concha, o una pila en piedra labrada con forma de concha. También se bautizan a los niños derramando agua sobre sus cabecitas con una concha.



Por herencia de simbología observaremos que en el Camino de Santiago la concha también se asocia a la Virgen María; como principio femenino que es también la Virgen. Encima de las imágenes de la Virgen a veces se sitúa la concha con una valva invertida. Como ocurre en la portada de la catedral del Logroño y otras iglesias que hay una concha invertida que representan la Virgen, en Asunción o Concepción.



El cristianismo acogió los antiguos símbolos de los paganos. Adoptó el emblema de la diosas Venus para la Virgen María. Bueno,… en definitiva ambas representan el principio de fertilidad que hay en la naturaleza. La fuerza de la fecundidad natural, simbolizada con una concha cuyos seres vivos tiene la forma de vulva de mujer.




Las estrías que convergen en un punto de la valva pueden connotar la diversidad que es unidad (Todo es uno); o todos los Caminos que convergen en un único punto Santiago de Compostela. Todos los senderos convergiendo en el punto único de la unidad, el principio y el fin, como Finisterre. Igual que todas las líneas convergen en un punto de la concha. Por ese motivo es un logotipo del camino de Santiago, hay que andar con la dirección de la concha que apunta a Santiago.




Otras relaciones simbólicas son:
Parece una mano abierta.
Emblema de la buena suerte en el budismo.
Suerte, próspero viaje.
Vaso para beber el peregrino.




Cuando los peregrinos llegaban a Finisterre, al océano Atlántico las encontraban por todas partes; por ese motivo era una señal de haber llegado al fin del mundo y la traían como recuerdo del viaje. Pero con el paso del tiempo se llegó es ya inseparable como símbolo del peregrino que hace el camino, tanto si va, como si viene.

El Camino te llama, eso es buena señal. 



La oca.



La oca, el Camino y el peregrino

El juego de la oca.



La oca, el juego de la oca y el Camino de Santiago están unidos.
Camino y juego, juego y camino pueden ser o son guías de espiritualidad y autorealización.

Las aves en la antigüedad han sido mensajeros, dioses y oráculos.
La oca, los patos, ánsares, gansos y cisnes, dominan tres medios de la naturaleza: el aire, el agua y la tierra, por este motivo se han considerado sagrados, además como aves son intermediarios y mensajeros de los dioses.

Los gansos tienen la costumbre de regresar al mismo lugar en sus migraciones signo de sabiduría. Intermediarios entre el cielo y la tierra o el mundo terrenal y el espiritual para las antiguas civilizaciones de China y Egipto.



En Egipto Antiguo, la oca era sagrada y se asociaba al sol al nacer del huevo cósmico, recordemos las ocas del Medium. Ave que representaba el nacimiento y la muerte, el principio y el fin. Cuando había un nuevo faraón se hacían volar cuatro gansos en las cuatro direcciones cardinales

Las ocas con sus graznidos avisaban de la presencia de intrusos en casas y lugares emblemáticos, como las ocas del capitolio en Roma. Los gansos guardaban el templo de Juno y avisaban de los presencia de extraños. Estas aves fueron símbolos de la sabiduría.

Para la cultura celta las ocas eran mensajeros del otro mundo.
Las migraciones de las ocas seguían la ruta del Camino de Santiago, ruta de las estrellas o Vía Láctea.

La pata de la oca forma un triángulo con tres líneas que recordaba al tridente que llevaba el dios de los mares Poseidón, y dos patas de oca invertidas y unidas por el vértice recuerdan el Crismón que aparece en las portadas de iglesias en el Camino de Santiago.

Los canteros en las piedras de las construcciones realizaban las marcas con un símbolo que recordaba la pata de la oca.

El rico simbolismo de estas aves anátidas, se representó en un juego antiquísimo como es el juego de la oca.




Las 63 casillas del juego de la oca simbolizan los días de ida y vuelta del Camino Jacobeo. Las casillas de ida son de la 1 a la 32, y las casillas de vuelta son de la 33 a la 63. Si volvemos a empezar y contamos el 1 tendríamos 63 + 1 = 64 casillas.
La concha del Nautilus también tiene 63 espacios vacíos en espiral que utiliza este animal para “caminar” o navegar por los mares.




Cada casilla puede tener una interpretación de un lugar significativo del Camino y un significado con la experiencia vital de los seres humanos en su Camino por la vida que permiten una meditación que conduce a una autorealización. En definitiva un camio de perfeccionamiento y crecimiento.




Filosofía del juego de la oca.
Interpretación de las casillas, números y dibujos.


Oca.
Lugares seguros. Salvoconducto.

Puente
Unión vida-muerte. Humano – divino. Material- espiritual.
Paso a u nivel superior de conciencia.
Pontifex, constructor de puentes.



Posada.
Descanso.
Introspección.
Conocimiento de sí mismo.



Pozo.
Útero de la vida.
Agua elemento de purificación y beneficioso.
Pozo seco, mal.



Laberinto.
Superación de las pruebas.
Camino de la vida hasta llegar al centro, que es la esencia del Yo.
Superación de la ignorancia para adquirir conocimiento.



Cárcel.
Pérdida de la libertad.
Ascensión mística del alma al liberarse de la cárcel corporal.
El cuerpo es una prisión material.



Dados.
Fortuna de la vida, que puede ser buena o mala.
Destino de la vida.



Muerte. Calavera.
Inicio del juego otra vez.
Resurrección. Comenzar la partida.
Revisar y enmendar los errores cometidos en el juego, la vida o el Camino
Volver al principio del juego.
Perdón de los pecados.



Jardín de la Oca.
Final de la partida.
Centro de la espiral o laberinto.
Hay que entrar con los puntos exactos, sino se retrocede tantas casillas como puntos sobren.



¡Ultreia!


El Exagrama


La simbología del exagrama.


El exagrama es una estrella con forma de dos triángulos equiláteros invertidos y entrelazados. Su diseño tiene un rico simbolismo que es el sigüiente:

El triángulo con el vértice hacia arriba simboliza la divinidad, apunta al cielo.
El triángulo con el vértice hacia abajo simboliza la materia, apunta al suelo.
Su interpretación corresponde a la síntesis del Universo Total, la unión del macrocosmos y el microcosmos, que relaciona el mundo material unido el espiritual y la sabiduría divina.



El exagrama ha sido un símbolo ancestral, que aparece en el Jatam Sholomo del judaismo, la célebre estrella de David; en el Khatam Suleiman del islam, y tiene una relación con la unión de opuestos y complementarios; similar a el yin yang del taoismo, la conciliación de los aspectos opuestos. También se relaciona con las seis direcciones universales: norte, sur, este, oeste, arriba y abajo, es decir, la síntesis geométrica del espacio y el tiempo.



La estrella de seis puntas está relacionada con el hinduismo. Es una estrella que podemos encontrarla en la arquitecturade India y en Asia. El diseño oriental es llamado Shri Yantra, que corresponde al diseño gráfico de un mantra. El mantra es una palabra que repetida varias veces tiene como objetivo liberar a la mente del pensamiento y conducirla a un estado de profunda concentración. Los triángulos hacia abajo del Shri Yantra simbolizan el principio femenino, los triángulo hacia arriba corresponden al principio masculino. La conexión de ambos triángulos simbolizan la Creación. El punto central o bindú es el origen, fuente o semilla, que es el origen de todo; la unidad indivisible. Así es posible apreciar la relación de simbologías en partes tan distantes del mundo.



El exagrama se ha utilizado como amuleto mágico, protector de la mala suerte, símbolo del alma humana y del equilibrio.



Desglosando los dos triángulos por separado su múltiple simbología sería la siguiente:
El triángulo con el vértice hacia arriba evoca: el macrocosmos, cielo, divinidad, masculino, fuego, inspiración, espíritu, invisible, lingam, pirámide, montaña.


El triángulo con el vértice hacia abajo tiene como simbolismo: el microcosmos, tierra, materia, femenino, agua, espiración, visible, yoni, gruta, cueva.



La fusión de los dos triángulos tiene la siguiente interpretación: Universo Total, espacio y tiempo, siete metales, siete planetas, seis direcciones del espacio universales, fertilidad y la creación de la vida.



El centro de los dos triángulos simboliza: el centro del mundo, el centro del tiempo, el motor inmóvil, la eternidad.



A lo largo del Camino de Santiago es posible ver exagramas en la Catedral de Lleida, Burgos, Valencia,...y en otras iglesias del Camino.




El Crismón



La rueda cósmica




Por efecto de una ilusión pensamos que la tierra está inmóvil y que el sol gira alrededor de la tierra. Gracias a Aristarco y a Copérnico sabemos que es la tierra la que gira alrededor del sol. A pesar de ello vemos al sol y la luna deambular por las constelaciones del cielo nocturno y “descansar” en ellas a lo largo del año. Hay 12 lunas llenas en un año, y “camina” en 12 constelaciones del cielo, el zodíaco. Esta apreciación permitió a los antiguos observadores del cosmos imaginar una gran rueda celeste por donde “camina” el sol y la luna. El divino Sol deambula por las 12 constelaciones del zodíaco y la luna completa una luna llena en cada constelación una vez al mes. La gran rueda celeste que es el zodíaco se dividió en cuatro partes, donde se suceden cuatro estaciones (primavera, verano, otoño e invierno) y donde se producen cuatro fenómenos astronómicos relevantes como los dos solsticios de verano e invierno y los dos equinoccios de primavera y otoño. 


Los observadores de la antigüedad las llamaron puertas solsticiales porque por ellas entra cada estación.



De una forma gráfica se podía hacer un dibujo de esa gran rueda cósmica, así como una circunferencia partida por un diámetro que simbolizaba eje equinoccial que delimitaba los puntos este y oeste. Un gran diámetro que era la proyección en un plano del eje polar norte – sur; y una indescifrable X que su significado se perdió en las oscuridades del paso del tiempo que representaba por donde salía el sol y se ocultaba en el solsticio del verano y por donde salía y se ocultaba el sol en el solsticio de invierno. 


Estos valores eternos quedaron como un signo gráfico representado por un circulo con don diámetros perpendiculares y unas aspas con forma de X que pasaban por el centro. Una abstracción gráfica que representaba la gran rueda cósmica que hay en el cielo; un diagrama del movimiento cíclico del Sol, o del espacio y el tiempo.


Con el advenimiento del cristianismo esta rueda se asoció con Cristo, y se añadió la X y la P, que ahora llamamos el Crismón. De los doce signos del zodíaco por donde pasaba el Dios – Sol se reconocieron en ellos los doce apóstoles. 


En las portadas de las iglesias románicas del Camino de Santiago como: Jaca, Cirauqui,.. se esculpió la proyección plana de una gran verdad que está en los Cielos.



Buscar en el exterior “real” aquello que no se tiene en el interior es ir-real.


 

¡Buen Camino!









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